18 jul. 2010

NINFULA LIBRÎ

Rebuscando entre los viejos y polvorientos archivos, las carpetas atestadas de papelotes, bocetos, dibujos inacabados, famosas reproducciones y enormes libros de ilustración de los viejos dibujantes del siglo XX, encontré un olvidado Foemina , de Milo Manara. Entusiasmado, me puse a hojearlo a pesar del polvo que como una aureola dorada envolvió el desván y la obra del Maestro.

Dos hojas cayeron al suelo revoloteando como mariposas hasta posarse en la oscura tarima. Dejé el libro en el estanque y me agaché a contemplar los dibujos.
Casi no los recordaba, eran dos apuntes a lápiz de pequeñas ninfas de biblioteca, que realicé años atrás cuando las sorprendí hurgando entre mis cosas, las traviesas y etéreas criaturas vivían en la antigua biblioteca de la casona del bosque, y raramente se mostraban a los mortales.
Ese día tuve suerte y posaron para mí, entre pícaras e ingenuas.
Después, cuando se cerró la casona, olvidé que había guardado en el libro de Manara los dibujos, y que las pequeñas ninfas se habían mostrado ante mis ojos por una vez en la vida.